Turok rondaba cerca de Rodyn y percibió una gran energía desvaneciéndose, y más por curiosidad que por algún otro motivo se dirigió rápidamente hacia dicha energía.
Al llegar vio a una chica tendida en el suelo y a un extraño ser que la custodiaba, ecenrró al animal en un contenedor mágico y se quedó observando a la chica.
Era bonita, agradable de mirar, aparentemente era como una niña, pero Turok sentía en su interior un poder mayor, mucho mayor que el de una simple muchacha.
Se quedó a su lado mirando su rostro, esperando a que despertara.
Pasadas un par de horas la chica empezó a abrir los ojos...