Capítulo Tres<<Ese, quiero ese!>>
Suspiré y miré a donde me indicaba la voz. Un chico de metro ochenta, pelo castaño oscuro largo y ojos negros se giró para mirarme. Me acerqué a él, sin vacilación.
-Hola.. eres de aquí? -le pregunté con una de mis más encantadoras sonrisas.
-Soy de muchos lados, me guía el viento -sonreí al escuchar su acento centroamericano. Era encantador.
-Como te llamas?
Llámame como quieras -respondió evasivamente
-Te llamaré... Bard. Te importa?
-No.
Uh... por qué tenía que haber elegido el tío más difícil de la ciudad?!
-My Bard... por qué no te vienes esta noche a mi casa? Hay fiesta.
-No me interesa.
-Te daré comida...Te dare cerveza..!!
Él sonrió ampliamente.
-A qué hora?
Ya lista, bajé a abrir la puerta. Me detuve en el espejo, y una chica con melena pelirroja, ojos verdes, paliducha y con ropa insinuante me devolvió la mirada.
<<Estás preciosa, abre la puerta>> dijo con voz cortante.
Sin pensarlo dos veces, le hice pasar. Bard estaba exactamente igual que antes, con su chaqueta de cuero, sus pantalones gastados y sus botas.
Esbozó media sonrisa al verme.
Le ofrecí la cerveza prometida. Con un par de tragos ya estaría más que dormido.
-Eh...Bueno.. Vamos a dar un paseo?
Él asintió.
-Y la fiesta? -recordó.
Reí sin poder evitarlo y él sonrió, entendiendo.
Salimos a la calle, y no me quitaba los ojos de encima.
-Esto... hablemos! Uh... mira! Un hippy!! -señalé mientras caminábamos por el camino hacia el bosque, con las cervezas en las manos.
-Hippies!? Pff.. los odio -bufó.
-Con lo graciosos que son... -repliqué, picándole.
Él me miró con horror por lo que había dicho y solté una carcajada para calmarle.
Tomó otro sorbo de la bebida y comenzó a despotricar contra los pobres hippies.
-Tienes mala cara -le interrumpí, diez minutos después.
-No me encuentro demasiado bien...
-Vamos por ahí, en el bosque te sentirás mejor.
Apoyado en mi, ni escuchó mi triste escusa para llevarle al claro, lugar resguardado por decenas de árboles, donde nadie nos vería.
Se desplomó en medio del círculo de poder trazado.
Mira que majo, así no tendré que arrastrarle
Le coloqué donde debía y procedí a encender las velas.
-Listo?
<<Listo>>
Tomé aire y comencé a recitar las runas...
Noche oscura, clara Luna,
escuchad de mí las runas.
Este al Sur, Oeste al Norte,
venid, venid hasta mi corte.
Tierra y agua, aire y fuego,
con poder y potestad,
os invoco y os ordeno,
a que hagáis mi voluntad.
Por los poderes de tierra y mar,
lo que deseo ha de pasar.
Y tu, que cazas en el manglar,
dale tu fuerza a mi ritual.
Con las palabras, el círculo de poder quedó abierto y a mi disposición.
Respiré con profundidad, antes de comenzar la parte más difícil.
Yo te invoco, oh condenado.
Yo te dono, para ser liberado.
Toma este, tuyo cuerpo,
vuelve a la vida,
renace con el poder sagrado.
Un fogón de luz me hizo perder la visión. Sin desconcentrarme, cerré los ojos y proseguí, arrodillandome ante el cuerpo del chico, que estaba rodeado por un halo sobrenatural.
Y necesitas fuente de vida.
Sangre bendita,
te entrego la mía.
Atado a mi quedarás.
Sin mi energía, perecerás.
Me hice un tajo limpio en la muñeca con el athame, y la sangre que resbalaba caía en su boca.
Cuando sentí que me debilitaba demasiado, cubrí la herida con una gasa, aplicandome un ungüento para que cerrara.
Dentro del círculo la energía hacia vibrar el ambiente.
Miré al chico... y él abrió los ojos.
Al instante todas las velas se apagaron a la vez, y una intensa quietud reinó en el claro.
Él se levantó como si nada.
Arrodillada en el suelo, sin una pizca de energía, no podía quitarle los ojos de encima.
-Gracias, pequeña -dijo con acento aún.
-Nombre?
-Renzo. Sabes? a este chico le gustabas -comentó.
Sentí una punzada de remordimientos.. había acabado con la vida de alguien...
-...para darsela a otro ser mil veces más útil -Renzo completó mis pensamientos.
Le dirigí una mirada inquisitoria.
-Has creado una conexión. Estás tan débil que puedo escuchar lo que piensas.
De pronto, todo se nubló. Me desmayé por el cansancio, y antes de perder el conocimiento, solo dos palabras hacían eco en mi cabeza...
MY BARD
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La oscuridad se cernira sobre el mundo
los relámpagos hendirán el cielo
los ríos bajarán convertidos en sangre
y la guerra sacudirá la tierra.
Las legiones de no muertos se alzarán de sus tumbas
la muerte guiará sus pasos
y su único proposito será conquistaros
